Cercanos a la esencia de su historia, de su razón de ser, y haciendo ya sin saberlo un trozo de tiempo por venir, la familia Pascual-Barreres sintió seguro allá por 1862 el mismo orgullo que pregonaron milenios antes reyes como Assurnasipal II de Asiria y Nabucodonosor II de Babilonia por su capacidad para crear adobes y ladrillos con sus manos. Con su producción artesanal y pausada de pavimentos de terracota, aquella familia sentó entonces las bases de lo que hoy es Cerámica Decorativa, empresa que nació como tal en Oliva (Valencia) en 1967.
Con el orgullo por la herencia ancestral intacto, los sucesores de aquellos primeros Pascual-Barreres trabajan a orillas del Mediterráneo con sus manos.
La luz del pequeño mar baña cada día la tarea de moldear, pieza a pieza, baldosas de barro que sufren después una lenta cocción, uno de los secretos que las hace únicas, sólidas, bellas. La sabiduría artesana de cinco generaciones dota de cuerpo y textura, vida y sabor, a la TERRACOTA de Decorativa. Piezas que respiran el aroma de culturas tan ricas como la nazarí o la alcorina; las técnicas clásicas o del Renacimiento. Beben del ARTE de todos los tiempos para proyectarlo hacia el FUTURO. La fábrica Tozeto, una creación más de Decorativa nacida en 1990, investiga en el pasado y rentabiliza las herramientas tecnológicas propias de este sofisticado siglo XXI para obtener piezas de tierra cocida vestidas de sutil esmalte, pensadas para convivir con todos los valores de hoy sin renegar del ayer.