La cerámica no solo es una de las industrias básicas en la economía española, también se ha convertido en un símbolo o estatuto de comparación en cuanto a calidad, para la mayoría de las compañías productoras de este material alrededor del mundo. En España es imposible definir el año en que se comenzó con este mercado, sin embargo, para principios del siglo XIV desde Manises (Valencia) el azulejo español comenzó a recorrer todos los rincones del mundo, pues las baldosas valencianas se exportaban a Egipto, Venecia, Turquía y Siria.

Desde esa época Italia fue el cliente más importante y Manises tomó el papel de proveedor único de pavimento para el Papado, decorando luego sus espacios en el siglo XV. Hasta la actualidad el azulejo español sigue siendo un punto de referencia para el mundo, las industrias españolas fabricantes de baldosas cerámicas, piezas planas creadas con arcilla, fundentes, colorantes, sílice y diversas materias primas, siguen siendo líderes en cuanto al diseño, desarrollo tecnológico, calidad de producto y servicio. Misma calidad que ha permitido figurar como una de las compañías más competitivas dentro del panorama internacional, por lo que muchas otras empresas de diversos rubros deciden invertir sus ahorros en estas productoras de cerámicas, tal es el ejemplo de Masaga barcelona , quienes se decían a otro tipo de mercado pero admiten tener acciones en compañías dedicadas a la venta de baldosas.

A pesar de la increíble calidad que tiene cada uno de los azulejos creados en España, sigue siendo el producto del mundo por muchos años, esto se debe a que el entramado cerámico español está compuesto por pymes y empresas familiares con muchos años de haberse fundamentado. Hasta ahora la facturación media anual del sector en la última década ha sido cercana a los 3.500 millones de euros, y según los datos del 2015 continúan siendo la cabeza dentro del mercado internacional, pues en la facturación global del sector, el 80% pertenece a exportaciones y hasta ahora las ventas totales han crecido en un 6% hasta alcanzar unos 3.075 millones de euros.

Se ha registrado que los productos cerámicos españoles se encuentran presentes en 186 países, cuyos clientes destacados se encuentran en Reino Unido, Arabia Saudí, Francia, Argelia y Estados Unidos. La exportación a la Unión Europea ha crecido en un 12.2%, Francia en un 4% y Alemania en un 1.4%, sin embargo, estas no son las únicas ventas que han crecido, pues en el territorio no europeo, se ha visto un aumento del 10.3% en Oriente y Asia, superado por el aumento del 40.3% en Estados Unidos.

Esto ha demostrado que lejos de decaer las industrias de cerámica españolas se encuentran en su mejor momento comercial, por lo que seguirán siendo un pilar fundamental para la economía de este país.